Mira tu alfombrilla de ratón. Puede que sea de un color, que tenga un diseño que te guste, o simplemente que sea funcional para lo que la usas. Pero no te hace sentir nada más.
Ahora imagina que te haces una foto divertidísima. Por ejemplo, abriendo la boca y poniendo caras. La foto ha salido genial y cada vez que la veas te ríes o te acuerdas de ese momento especial. ¿No crees que hay un cambio entre la primera escena y la siguiente?
Pues nosotros creemos que sí y, ya que hoy día pasamos cada vez más tiempo delante del ordenador, que miramos más el ratón y la pantalla que otra cosa, ¿por qué no tener una alfombrilla de ratón personalizada?
Puedes coger esa foto tuya y convertirla en una alfombrilla; o cualquier foto que tengas que te haga sentir y plasmarla en una alfombrilla que te llevarás a tu trabajo y con la que recordarás que hay vida más allá del ordenador. ¿No crees que eso merece la pena?
Menos mal que en Positivos te dejan hacerlo, así no tienes que buscar ningún lado para que te lo hagan (o poner excusas para no hacerlo).
Ahora imagina que te haces una foto divertidísima. Por ejemplo, abriendo la boca y poniendo caras. La foto ha salido genial y cada vez que la veas te ríes o te acuerdas de ese momento especial. ¿No crees que hay un cambio entre la primera escena y la siguiente?
Pues nosotros creemos que sí y, ya que hoy día pasamos cada vez más tiempo delante del ordenador, que miramos más el ratón y la pantalla que otra cosa, ¿por qué no tener una alfombrilla de ratón personalizada?
Puedes coger esa foto tuya y convertirla en una alfombrilla; o cualquier foto que tengas que te haga sentir y plasmarla en una alfombrilla que te llevarás a tu trabajo y con la que recordarás que hay vida más allá del ordenador. ¿No crees que eso merece la pena?
Menos mal que en Positivos te dejan hacerlo, así no tienes que buscar ningún lado para que te lo hagan (o poner excusas para no hacerlo).

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